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Apuntes Para Una Centroamérica Musicalmente
Cercana
Por: Guillermo Anderson fotos : G.Anderson
A
finales de los años 80, cuando daba mis
primeros pasos en lo que para muchos era el
descabellado propósito de vivir de hacer
y cantar mis canciones en Honduras, no había
día en que no escuchara el consejo de
que me fuera para México. “Tenes
que irte a México” allá
es donde triunfan los artistas “. El que
triunfa en México triunfa en todos lados”.
No había emisora a la que fuese sin recibir
aquel consejo. No había viejo músico
que no me lo diera. Las cosas han cambiado desde
entonces; Hoy me dicen que me vaya pa Miami.
El consejo no era uno injustificado
en Centroamérica; Radiofónicamente
hablando, desde los años treinta, gran
parte de la música popular y los grandes
artistas nos han venido de México. Hubo
un momento en que El Caribe Centroamericano
recibió mucha influencia de Cuba, tambien
a través de sus emisoras. Sin embargo,
y en el caso de Honduras especialmente, que
es el que mejor conozco, la fuerte presencia
de la música mexicana en las primeras
radios y luego la llegada del disco, fue haciendo
desaparecer mucho del repertorio nacional en
la ejecución de las marimbas y grupos
tradicionales de cuerdas.
Me interesa la influencia de la música
mexicana, norteamericana y Miamense, en Centroamérica
mas como unidad de medida para reflexionar sobre
nosotros mismos. Sobre la vulnerabilidad a la
que sigue expuesta nuestra identidad musical
como centroamericanos, y la visión que
de ella tenemos.
¿Existe
Una Musica Popular Centroamericana?
Definamos para nuestros propósitos “Música
Popular” como la música que la
gente escucha y pide en la radio, la música
cotidiana, la de las fiestas y bares, la que
tararean las amas de casa ,los obreros y los
campesinos, la música ensordecedora de
las unidades de transporte publico, la de las
fiestas y bares.
Ahora
definamos para este mismo propósito el
termino “Musica Popular Centroamericana”.
Nos referiremos a música creada en CA,
producida en CA y difundida desde CA para CA.
Luego nos hacemos las siguientes preguntas:
¿Hay música creada, producida
y difundida en Centroamérica que se escuche
popularmente desde Belice Hasta Panamá?
¿Ha habido recientemente en las listas
de éxitos musicales un tema producido
en cualquiera de nuestros países que
sea popular en todos los países? La respuesta
general a la pregunta es un triste no.
Cabe mencionar el caso del liderazgo
de Panamá en la producción y difusión
del genero “Reggaetón” un
genero que resulta de las influencias del Rap
y el Hip-Hop norteamericanos, que actualmente
tiene secuestradas las listas de popularidad
en la programación juvenil de nuestros
países. El Reggaetón panameño
es el único género que actualmente
trasciende en el resto de la región de
una producción y difusión de origen
centroamericano.
A estas alturas de la historia,
no existe Centroamérica como región
musical con mercado y difusión propia.
Con muy raras excepciones en los últimos
25 años, han surgido artistas centroamericanos
que han logrado “centro americanizarse”
con éxito. Se podría decir que
entre los últimos en lograrlo de manera
masiva y popular y por orden cronológico
desde los setentas están los Hermanos
Mejia Godoy de Nicaragua, y“La Banda”
de Costa Rica en los años 70. Y hasta
cierto punto el grupo de rock Alux Nahual de
Guatemala en los años ochenta.
La “Sopa de Caracol”
de Banda Blanca de Honduras y el Guatemalteco
Arjona, no califican, siendo que son productos
que nos llegaron vía Estados Unidos y
México respectivamente, no como producto
de una masificacion de iniciativa centroamericana.
Centroamérica
y La Gran Industria del Disco.
Es en un análisis
de mercado y de cómo operan las transnacionales
del disco en contubernio con los medios masivos
de comunicación que encontramos respuesta
a muchas preguntas obligadas sobre la falta
de difusión de la música centroamericana.
Otras se contestan con la falta de políticas
culturales o el total incumplimiento de las
mismas en caso que existan.
En
los años sesenta, cuando se establecieron
las sucursales de los sellos disqueros internacionales
en C.A., especialmente en Costa Rica, Nicaragua
y Guatemala, además de reproducir discos
de sus estrellas, los sellos internacionales
tambien produjeron algunos artistas centroamericanos.
Es en ese periodo de unos veinte años
que algunos artistas centroamericanos logran
popularizarse en el área.
Eventualmente las planchas de los discos de
acetato se cerraron y dieron paso a la producción
del Compact Disk. Es importante hacer notar
que en C.A., no existen fábricas de reproducción
del CD industrial. Las fabricas de reproducción
industrial mas cercanas están en Colombia
y Estados Unidos. Es asi como en las ultimas
dos décadas las compañías
se dedicaron mayormente a vender a los artistas
extranjeros y a producir de vez en cuando, a
uno que otro artista centroamericano. En la
mayoría de estos pocos casos, los contratos
eran de escasa distribución y poca promoción.
Parecían mas bien cumplir una labor social
de beneficencia que el desarrollo de una verdadera
relación artista –sello disquero.
Inevitablemente, los artistas
centroamericanos firmados se daban cuenta que
vendían mas de forma independiente que
a través del supuesto apoyo de dichas
compañías. Unos se vieron frustrados
amarrados a contratos que no les permitían
avanzar en sus carreras hasta después
de los años firmados. Otros se quedaron
esperando las promesas de los grandes mercados.
Podemos concluir que nunca existió por
parte de estas compañías una verdadera
voluntad de promover a nivel de mercado internacional
a nuestros artistas.
Nunca se le devolvió
a C.A. en producción y desarrollo de
talento, ni el mas mínimo porcentaje
de lo que las compañías recibieron
en ventas como región.
El panorama ha cambiado y hoy
ocurre lo que se conoce como “La Gran
Crisis” de los sellos disqueros internacionales:
La fiesta se terminó y los piratas se
dan un banquete; A nivel mundial es hora de
replantear la industria disquera tal como la
conocemos.
¿Donde
nos deja todo esto y hacia donde va el futuro
de la música en Centroamérica?
¿Estamos musicalmente en total abandono?
Antes de contestar son importantes dos consideraciones,
primero:
La mayoría de nuestros musicos profesionales
urbanos vive de tocar música que no es
centroamericana. Actualmente, C.A. es una gran
reproductora y consumidora de música
extranjera.
No estamos produciendo ni mercadeando música
popular centroamericana en Centroamérica
para Centroamérica.
La consideración positiva
es que a pesar de todo y de manera marginal,
en CA ha sobrevivido una gran cantidad de música
tradicional y “tradicional evolucionada”
con características muy propias. Un caudal
de música con una riqueza y variedad
que como centroamericanos musicalmente desconocedores
de nosotros mismos nos sorprende.
Es asi como en Guatemala encontramos
un sello que produce y distribuye solo música
nacional y marimbas. Una producción constante
de Parranda y, Punta- Rock en Honduras y Belice.
Un distribuidor de música nicaragüense
con un nutrido catálogo. Encontramos
entre los éxitos en las listas de popularidad
Nicaragüense, un potpurrí de música
tradicional de ese país cantado por una
cantante juvenil en versión moderna.
El asomo en Costa Rica de un interés
por los Calipsonians de Limón y el surgimiento
de un sello, “Papaya Music”, que
ha iniciado con un catálogo tico y, comienza
a abrir su producción a artistas de otros
países de la región.
Panamá ha tenido por
años una constante producción
del género llamado “Pindín”
una especie de cumbia con características
que la identifican como panameña. Y hablando
de cumbia, continua para mi siendo un misterio
el momento en que El Salvador adoptó
la cumbia y le dió sus propios toques
y repertorio convirtiéndose no se si
formal o informalmente, en un ritmo emblemático
de ese país.
Otras
Músicas Centroamericanas.
Es importante
mencionar otra escena de la música centroamericana;
La de los cantautores y cantautoras que además
de venir influenciados por lo que fue la “Nueva
Canción” y sin ser necesariamente
folcloristas han venido desarrollando su trabajo
acompañados de los sonidos y tradiciones
de sus países. Mucho se puede conocer
de Centroamérica a través de sus
inquietos Cantautores y Cantautoras, ya que
por lo general los llena un espíritu
de búsqueda y, una gran preocupación
por eso que llamamos la identidad Centroamericana.
Cualquiera se sorprende por la calidad de muchos
de los trabajos que hoy presentan estos artistas
en un mercado marginal.
Al saber de la existencia de
todos estos géneros y artistas y debo
decir que muchas veces al escucharlos, es inevitable
preguntarnos con cierto grado de culpabilidad
porque no los conocíamos. Ya he expuesto
algunas razones
relacionadas al papel de los sellos multinacionales
sin dejar de mencionar la falta de políticas
culturales.
La verdad es que el mercado
del disco en Centroamérica y, las fuerzas
que han manejado la programación en las
radios y el mercadeo en los últimos veinticinco
años, solamente nos han hecho ver hacia
fuera. Se ha creado un panorama y una dependencia
cuyo mensaje es que no hay en Centroamérica
nada que valga la pena escuchar. Musicalmente
hemos desarrollado un serio problema de autoestima.
El “gran publico”centroamericano
está predispuesto a rechazar cualquier
cosa que no venga hoy día con la bendición
de Miami.
El Futuro.
La industria
del disco tal y como la conocemos está
por desaparecer.
Los retos para los que producimos y vendemos
música en Centroamérica y en el
mundo hoy, no solo son grandes sino distintos.
La tendencia hoy día es el sello pequeño
e independiente y las formas novedosas y alternativas
de vender música. La aparición
del Mp3 ha generado un cambio en los patrones
de venta de música a nivel mundial y
una generación que así como desconoció
el vinilo desconocerá el CD.
Entre estas complicaciones de
orden cibernético está la sobre
vivencia de la creación humana, de la
música creada cantada y ejecutada por
seres humanos que sueñan y respiran.
¿Que papel jugaremos los interesados
en la difusión de la música de
nuestra región? Ello nos lleva a otras
preguntas; ¿Queremos realmente conocernos
más? ¿Tenemos futuro musicalmente
como región?
Quisiera tener respuestas. Sea
cual sea la forma que tome la difusión
y venta de música el futuro, la sobre
vivencia de la música de nuestra región
reside en nosotros mismos. Los ahora pocos centroamericanos
interesados en que, a diferencia de los que
por años nos hicieron ver musicalmente
hacia afuera, hoy queremos ver a Centroamérica
por dentro. El futuro de la música Centroamericana
y su sobre vivencia reside en nuestro grado
de curiosidad por ella.
¿Nos atreveríamos
a escuchar la música del resto de Centroamérica?
No quiero pecar de ingenuo ni
mucho menos anunciar los albores de un nuevo
movimiento de música centroamericana.
Lo que si he podido palpar en los últimos
cuatro años es que entre los que hacemos
música y canción (propuestas alternativas
digamos) ha habido muchas mas ganas de juntarnos.
Muchas mas ganas de escucharnos, entendernos
y reconocernos. Lo bueno es que esto se ha estado
manifestando en hechos: En los dos últimos
años (2004-5) año he participado
en cinco encuentros de música centroamericana
en distintos países.
Sumado a ello ha surgido lo
que pienso es la máxima manifestación
de ese deseo de integración, comunión
y descubrimiento entre los que hacemos música.
Se llama La Orquesta Centroamericana de La Papaya.
Un esfuerzo del pianista Costarricense
Manuel Obregón y de todos los músicos
que hemos apoyado y aportado a la formación
de esa “Orquesta-Sueño”.
Para
Irnos Conociendo.
Si insisto en
que es en nuestra curiosidad por Centroamérica
que reside el futuro y la sobre vivencia de
su música, propongo que, el centroamericano
del futuro debe tener un mínimo de conocimientos
musicales de su región.
Entre algunos conocimientos musicales requeridos
estarían:
-Por interés propio,
el poder nombrar un Cantautor o Cantautora de
cada uno de nuestros 7 países. (Comienzo
con esta por puro interés personal)
-El poder distinguir una Punta
y un Calipso de Limón.
-Poder en los primeros compases
reconocer el Palo de Mayo y como mínimo
tararear la canción mas conocida de su
repertorio.
-Saber con naturalidad la diferencia
entre una marimba de Masaya y una guatemalteca.
-Reconocer y saber por lo menos,
el comienzo de la “Tininiska” quizá
la canción tradicional Misquita más
conocida.
-Saber por lo menos de que región
de su nuevo país es tradicional la canción
“El Carbonero”.
-Saber de que país son
La Mejorana, Los Congos y Los Bullarengues.
De todos estos géneros,
saber bailar bien, mas de uno.

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